Palabras: Querido hermano:
Quién diría que después de tantas aventuras, desveladas, risas, historias que no se pueden contar aquí y algunas decisiones cuestionables, llegaríamos al día en que te vería casarte.
Hoy me llena de alegría verte tan feliz y encontrar a la persona con quien decidiste compartir tu vida. Te deseo un matrimonio lleno de amor, paciencia (la van a necesitar), complicidad y muchísimas risas.
Recuerda que el secreto de un matrimonio feliz es simple: decir “sí, mi amor” de vez en cuando… aunque no sepas exactamente qué pasó.
Gracias por tu amistad incondicional y por ser ese hermano que la vida me regaló. Me siento orgulloso de verte comenzar esta nueva etapa y estoy seguro de que formarán una familia increíble.
Que nunca les falten los abrazos después de los días difíciles, las carcajadas en los días buenos y el amor para acompañarse en todos los demás.
Te quiero mucho, hermano. ¡Que vivan los novios y que sean inmensamente felices!
Con cariño, tu amigo de siempre.